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El proyecto de Libelle Ropa y Accesorios nació a raíz de la suma de un montón de sueñitos en la mente de Carolina Rivera.

Llegó con ella a la universidad, a direccionar toda su energía creativa en Diseño Gráfico. Sin embargo, ambas se dieron cuenta que hacía falta un poquito más de técnica antes de encontrar la magia y fue entonces que Carolina comenzó paralelamente a estudiar confección. Toda esa energía que la acompañó por tanto tiempo finalmente tenía medios para salir al mundo, Libelle pronto se convertiría en piezas tangibles.

Tras algunos años de arduo esfuerzo y disciplina, Carolina puso todos sus ahorros en una maquinita… Y luego en otra y en otra, hasta que un día se vio sentada en su propio taller. No dudó ni un segundo, renunció a su trabajo, le dio rienda suelta a su mente y destreza.

Libelle, como todo proyecto independiente en Bolivia, se montó en una montaña rusa. Es aún una de las grandes misiones de todo artista, diseñador y artesano boliviano el sacar la cara por los productos de procedencia artesanal, el educar sobre su valor, y por sobre todo su impacto en nuestra economía. Crecer como marca cuyas producciones son netamente nacionales genera cambios de vida, incentiva la creatividad y la confianza para perseguir sus sueños, fomentando una apertura hacia la diferencia sea cual sea el contexto, siempre que se haga con amor.

Indumentarias audaces, maquillaje eléctrico y las estrambóticas visuales proyectadas en raves, hoy por hoy son los catalizadores de la identidad de Libelle. La marca se ha vuelto un álbum personal de todas aquellas experiencias que aún acompañan el corazón de Carolina. El ruido se vuelve textura, los ritmos colores, las personas en musas. Libelle se pinta de cultura urbana y underground, rozando con estilos como el gótico, kawaii, pastel goth, rave, pop art, high tech. Cada pieza se vuelve una única mezcla entre concepto, diseño y confección, combinando materiales no tradicionales como mallas, reflectivos, vinilos, lentejuelas, telas estampadas, algodones, peluches y cualquier material que exponga el incontenible deseo de identidad propia.

En verdadero espíritu de contracorriente, Libelle navega la indumentaria de una forma artesanal. Se vuelve a las raíces de la confección precediendo la ola industrial, donde las prendas se creaban para una persona y no para un demográfico. Al tener una visión de directo contacto con las personas, se asegura a cada usuario una prenda especial para él o ella, sin importar el tamaño o estilo. Cada material es curado con cuidado, bajo el concepto de cero residuos, para tratar de hacer una prenda que no solo derive rebeldía, sino que tenga desde su concepción un mensaje de cambio.

No hay nada más libre que expresar lo que somos a través de lo que vestimos. Al final de todo, de eso se trata Libelle, emoción y magia encarnada para otros.

Gracias :)

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